Miguel Tello: Uno de los pioneros en Prácticas Restaurativas en la región.

En esta entrevista, conversamos con Miguel Tello, uno de los pioneros de la Justicia Restaurativa en América Latina. El audio de la entrevista está disponible en el podcast de arriba.

Miguel, muchas gracias por estar en el podcast. Contanos un poco, ¿cómo te familiarizaste con la Justicia Restaurativa?

En el 2004, regresando de Brasil y aterrizando aquí en Costa Rica, me contactó la Confraternidad Carcelaria Internacional y me contactó Dan Van Ness, uno de los pioneros en Justicia Restaurativa y me preguntó si estaría interesado en ser el coordinador del programa de Justicia Restaurativa. Y le dije que sí, pero que el problema era que no sabía nada del tema (risas). Pero él me dijo: “no te preocupes, yo te voy a enseñar”. Así que tuve la gran dicha de aprender con uno de los pioneros de Justicia Restaurativa. Más tarde pude conocer a Kay Pranis y me capacité con ella. Y luego conocí al Instituto Internacional de Prácticas Restaurativas, del cual soy actualmente profesor adjunto y también facilitador certificado.

¿Quién es Miguel Tello? Hablanos un poco de vos, cuál es tu trayectoria y cómo los caminos de la vida te llevaron a este tema.

Wow, ha sido una trayectoria muy en zigzag. Nací y crecí en México. Luego me fui a vivir a los Estados Unidos y viví allí bastante tiempo. Luego saqué una maestría en Estudios Internacionales y Administración Pública y me contrató la Catholic League Services en Brasil. Esa es la oficina de Desarrollo Internacional del Arzobispado de los Estados Unidos. Así que trabajé en proyectos de Derechos Humanos en Recife, en el estado de Pernambuco. Después de tres años a mi esposa la contrataron para dirigir un centro de capacitación en Costa Rica y nos vinimos para Costa Rica. Ella sigue trabajando para Habitat para la Humanidad y ahí es donde yo comencé a trabajar para la Confraternidad Carcelaria Internacional. Más tarde dejé ese trabajo y comencé a trabajar para la Fundación Strachan, que es una fundación familiar que apoya proyectos de educación y salud en toda América Central. Y he tenido la dicha de capacitar a todas estas organizaciones en Prácticas Restaurativas, con lo que se van ya difundiendo en toda la región.

Por algún tiempo, trabajaste a través de tu propia organización, Círculos S.A.

Sí, después de aprender de Justicia Restaurativa, entré en contacto con Kay Pranis y ella me capacitó en Círculos. Después, a finales del 2005, convoqué un Congreso Internacional de Justicia Restaurativa para 12 países a través de mi trabajo con la Confraternidad Carcelaria Internacional y allí es donde conocí a Ted Wachtel del IIRP y fue allí dónde también me capacité con ellos en Prácticas Restaurativas y Círculos. Puse Círculos S.A. y comenzamos a trabajar con Círculos en Costa Rica.

¿Cuáles han sido algunas experiencias especialmente memorables en el uso de Círculos?

Para mí fue un Círculo que facilitó Kay Pranis aquí en Costa Rica. Ella vino en el 2006 y facilitó un Círculo en Conte Burica, junto con la CONAMAJ, con Sarah Castillo. Era un Círculo para un conflicto de propiedad que llevaba 12 años sin resolverse, habían pasado por la vía civil, la vía penal y no se resolvía. Ella facilitó un círculo que duró 6 horas seguidas y llegó a un acuerdo que se mantiene hasta el día de hoy.

Has facilitado una enorme cantidad de círculos. ¿Cómo fue tu primera experiencia?

Tuve la dicha de que Barry Stewart y Kay Pranis estaban alojados en mi casa y tuvimos una situación con la empleada. Y les pedí consejos a ellos y facilité mi primer círculo para esa situación. Estaba muy nervioso y las cosas salieron bien. Pero recuerdo muy bien mi primer círculo.

Has trabajado con el Poder Judicial en Costa Rica. ¿Cómo surgió esa relación y qué has observado del trabajo que ellos hacen en Justicia Restaurativa?

Pues la relación surgió del trabajo conjunto con Xiomara Arias, una abogada también capacitada por IIRP. Y su hermana, la magistrada Doris Arias, también capacitada por el IIRP. Y posteriormente me contrataron para capacitar a jueces, defensores y fiscales para el programa de Justicia Restaurativa de Costa Rica, el cual ha sido un gran éxito. Admiro muchísimo a la magistrada Doris Arias. Realmente traer este programa a Costa Rica ha sido una maravilla. Ya va en su sexto año y atiende a situaciones de penal adulto y penal juvenil.

A través de tu trabajo con Fundación Strachan, visitás a diferentes organizaciones en toda la región. ¿Cómo observás la reacción de la gente al aprender sobre Prácticas Restaurativas?

Bueno, en realidad he capacitado a creo que cerca de 20 organizaciones en la región. Muchas trabajan con centros educativos públicos y también en comunidades. Mi  experiencia es que cuando conocen sobre Prácticas Restaurativas inmediatamente se dan cuenta de su gran utilidad y cómo son una forma muy humana de relacionarse y solucionar los conflictos. Acabo de regresar de Antigua, Guatemala y tuvimos nuestra primera reunión con el Colectivo de Prácticas Restaurativas de Guatemala. Son un grupo de organizaciones en Guatemala capacitadas en Prácticas Restaurativas que quieren unir esfuerzos y hacer intercambios para apoyarse mutuamente. Así que es muy emocionante que ya haya una cantidad de organizaciones que quieran trabajar este tema de forma conjunta.

En tu opinión, ¿qué le hace más falta a personas y comunidades para sr más restaurativos?

Les hace falta un espacio seguro para poder conversar con respeto y escuchándose. Y eso es exactamente lo que provee el círculo. El facilitador o facilitadora del círculo provee un espacio seguro y respetuoso. Lanza preguntas para los miembros del círculo y es lo que permite que vayan expresándose pero de forma respetuosa y se llegan a acuerdos, acuerdos muy creativos y que salen de las mismas personas.

Hace unos años, en un pequeño conflicto en el cual me vi involucrada, durante un congreso que organizamos, nos recomendaste a las otras partes del conflicto y a mí hacer un círculo y fue una experiencia fue sumamente positiva. Y lo resolvimos sorprendentemente bien.

Me acuerdo de esa ocasión. Creo que el círculo invita a las personas a poner de su mejor parte. Se sienten seguras. Saben que van a ser escuchadas y que las van a tratar bien. Y entonces pueden hablar con honestidad. Y también es bien interesante que en el Círculo, las personas, al ir compartiendo sus emociones, uno va sintiendo esas emociones también. Entonces uno se puede identificar con la otra persona. Personas a las que tal vez antes les pusimos una etiqueta de persona mala o lo que sea, ahora al escucharla nos damos cuenta de que también son seres humanos, nos podemos identificar con ellos. Y entonces nace de nosotros el deseo de poder llegar a un acuerdo que sea mutuamente satisfactorio.

Estas semanas en Costa Rica ha surgido mucho el tema del bullying en las noticias… Desde el contexto de centros educativos privados, has tenido experiencia abordando ese tema con círculos, ¿cierto?

El Blue Valley School ha usado Círculos y Reuniones Restaurativas para casos de bullying y lo han hecho de forma muy satisfactoria. Hubo una situación con alumnos de séptimo grado donde tres muchachos estaban asediando a un extranjero y cuando una profesora se dio cuenta, pudo contactar a la consejera, la cual también era facilitadora certificada por el IIRP. Ella facilitó una reunión restaurativa, llegaron a un acuerdo y posteriormente, una semana después, hicieron un círculo para ver si se estaban cumpliendo los acuerdos. Algunos acuerdos no se habían cumplido completamente, pero luego, a raíz de ese seguimiento, sí comenzó a dársele un cumplimiento total de los acuerdos. Posteriormente me invitaron a mí a facilitar un círculo con todos los chicos y las chicas del grupo de séptimo grado para hablar de qué podemos hacer para evitar que se vuelva a dar una situación de bullying en nuestro salón de clases. Y eso también fue muy efectivo.

¿Hay cosas que nos podás compartir que mencionaron los chicos y chicas en esa ocasión?

Recuerdo que mencionaron la importancia de apoyarse mutuamente y el asunto de no hacer nada cuando se dan cuenta de una situación de bullying. Y eso me parece muy importante porque muchas veces las personas observadoras pueden tener un aporte importante en una situación de bullying. Porque parte del problema del bullying es el silencio que se maneja. Entonces, cuando se rompe ese silencio y se puede abordar el tema es cuando se puede resolver.

Ha habido ocasiones en las que, durante las capacitaciones, personas de diferentes organizaciones digan: esto no funciona o esto no aplica para nosotros.

A veces en las organizaciones, más que nada, he escuchado de docentes muy ocupados que no van a tener tiempo para echar a andar círculos porque la demanda académica es muy importante. Y yo lo que les digo es “mira, si usas círculos para que tus estudiantes se vayan conociendo mejor y se sientan seguros… si facilitas círculos muy breves, tal vez un lunes en la mañana, con un ¿qué hiciste el fin de semana?, para ir formando comunidad, los docentes pasarán menos tiempo con casos disciplinarios que si solo se enfocan en la parte académica”. La otra cosa que les digo es que “sí es importante cumplir con lo académico, pero que lo que más van a recordar los estudiantes es la forma en la que fueron tratados por usted como docente. Si usted fue una persona cercana a ellos o si simplemente estaba allí para dictar el tema.”

¿Quién ha sido especialmente restaurativo en tu vida?

Kay Pranis es de las personas más restaurativas que conozco. Ella tiene una sabiduría increíble. Su presencia emana una tranquilidad y yo sé que es una persona totalmente restaurativa en su vida. Una persona realmente inspiradora.

Hay personas que no trabajan necesariamente con grupos, en centros educativos o en comunidades. ¿Qué consejos les darías para vivir de una forma más restaurativa?

Pues yo les recomendaría usar círculos con su familia. Por ejemplo, tomen una candela, reúnan a su familia en un círculo y pregúntense “¿qué es lo que más aprecias de nuestra familia?” Y pásele la candela a la siguiente persona. La persona responde, luego secuencialmente se la pasa a la siguiente. Pruebe eso, para ver qué pasa. Creo que se van a dar cuenta de que se crea inmediatamente un espacio seguro donde las personas se sienten conectadas. Creo que, si pueden introducir este tipo de ritual en su familia, van a ver que se van a ir conectando más. Y cuando surja una dificultad, será mucho más fácil para la familia conectarse y abordar el tema, porque ya existe esa conexión y ese deseo de sacar las cosas adelante.

Estás dando un curso en la Facultad de IIRP de Perspectivas Globales sobre Justicia Restaurativa. Esta necesidad de conexión las vemos en diferentes partes del mundo. ¿De qué nacionalidades son tus estudiantes?

Tengo una estudiante de Santa Lucía en el Caribe, otra de Canadá y otros de Estados Unidos. En años anteriores he tenido de Europa y de Latinoamérica.

¿Cómo te parecen estas perspectivas globales de lo restaurativo, en un mundo cada vez más globalizado, pero también cada vez más polarizado?

Me doy cuenta de que hay una sed de conexión en todas partes del mundo. Y es tan bonito ver cómo están floreciendo estas prácticas restaurativas en todo el mundo. En el curso mismo abarcamos América Latina, también hemos hablado en Australia con Terry O’Connell, en Hungría con Vidia Negrea, también en Singapur con Daniel Ang, así que hemos explorado las prácticas restaurativas en diferentes países. Y en todos se ve algo similar: en todos estos países hay una sed de conexión y cuando se dan las Prácticas Restaurativas las personas descubren una forma accesible para poder compartir sus emociones y ser lo mejor de sí mismas para alcanzar un acuerdo en situaciones de conflicto. Y la otra cosa es que se da un alto nivel de sanación. Eso ya lo estamos viendo aquí en Costa Rica con el programa de Justicia Restaurativa. La magistrada Doris Arias nos contó en una reunión la anécdota de un joven que había robado pero que pasó por una reunión restaurativa en el programa de Justicia Restaurativa y tuvo que cumplir un trabajo social en un asilo para ancianos. Ahí se da cuenta de que tiene un talento para relacionarse con personas de la tercera edad. Termina su servicio comunitario y le ofrecen un trabajo. O sea, vean qué diferencia, en lugar de ser sentenciado a prisión o algo así, prestar trabajo comunitario, descubrir un talento y que lo lleguen a contratar. Ese es el tipo de sanación, de reparación del daño que se puede dar a través de la Justicia Restaurativa y de las Prácticas Restaurativas.

 

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